Categoría: El lobo en la cultura
11 Febrero 2012
I CURSO SOBRE LOBO IBÉRICO EN CEA “LA DEHESA”
Del 20 al 23 DE ABRIL DE 2012
(LOBO IBÉRICO, PERRO LOBO CHECOSLOVACO Y MASTÍN ESPAÑOL)

INCLUYE:
- CURSO
- ALOJAMIENTO (2/3 NOCHES) EN CABAÑAS DE 4-6 PERSONAS (HABITACIÓN DOBLE)
- PENSIÓN COMPLETA (CENA DEL VIERNES, DESAYUNO, COMIDA Y CENA DEL SÁBADO Y DESAYUNO Y COMIDA DEL DOMINGO)
PARA LOS QUE SALGAN EL LUNES TAMBIÉN ESTÁ INCLUIDO EL ALOJAMIENTO DEL DOMINGO POR LA NOCHE)
TUTOR PRINCIPAL: JOSÉ ESPAÑA BAEZ
MÁXIMO 20 PLAZAS
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INFORMACIÓN Y RESERVAS
699437192
cealadehesa@hotmail.com
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1 Febrero 2012

Durante miles de años, el hombre y el lobo han competido por las especies presa. El cánido contribuyó a la extinción del temible tigre diente de sable, que como él, predaba sobre grandes animales, y a continuación absorbió su nicho ecológico, aunque el Homo Sapiens tuvo menos éxito en la extinción del lobo, que cuenta con la ventaja de ser un cazador social. Cuando no se puede destruir a un enemigo, una alternativa muy inteligente es aliarse con él; así hace aproximadamente 10.000 años y varias veces en diferentes lugares, el hombre domesticó al lobo y lo convirtió en su mejor amigo.
La opinión de que las semejanzas que se observan entre el perro y el hombre no se deben al hecho de la dependencia manifiesta que tiene el perro con respecto a los humanos, sino que están motivadas por las adaptaciones paralelas que ambas especies establecieron cuando eran cazadoras y acomodaron su comportamiento a zonas similares, ecológicamente hablando.
Existen impresionantes analogías que presentan el lobo y el actual hombre cazador y recolector. Se trata de animales sociales cuyas unidades vitales son relativamente pequeñas en número. Ambos son inteligentes, claramente más inteligentes que las presas de las que viven. Ambos son capaces de realizar esfuerzos físicos extremos, y lo que es más importante, sostener ese esfuerzo físico en un nivel relativamente alto. Ambos explotan terrenos abiertos y bosques claros. Las dos especies tienen aproximadamente el mismo peso corporal y son virtualmente inmunes a la depredación.

La estructura demográfica de las manadas de lobos muestra unas características que se ajustan perfectamente a las que presentaban las bandas de los primeros humanos. Tanto en unos como en otros existe un óptimo en el tamaño del grupo que está en estrecha relación con la disponibilidad de alimento. En ambas especies existen tendencias a la regulación de los nacimientos, por la rivalidad de las hembras en los lobos, y a través de tabúes contraceptivos o incluso infanticidios en los humanos.
Los lobos y la mayoría de los grupos humanos tienen un líder encargado de tomar las decisiones y algunas formas de jerarquía de dominio u orden de rango. Tanto los niños como los lobeznos disfrutan de mucha libertad y son tratados generalmente con indulgencia por sus mayores. Las dos especies comparten el alimento y ejecutan muchos rituales de control dentro del bando; otros ritos poseen la función de mantener unido al grupo y de establecer, conservar y reforzar las alianzas y lazos de parentesco.

Tanto en las manadas de lobos como en las tribus humanas existe el comportamiento de xenofobia, es decir, el rechazo hacia los extraños, e incluso el ataque de un grupo a individuos no familiares. Dentro de la manada o tribu son los rituales los que permiten regular las distancias sociales entre todos sus miembros. Los rituales cohesionantes o ceremonias incluyen cantos comunales, expresiones de sumisión en grupo y comportamiento de deferencia hacia el líder, a lo que éste puede responder haciendo ostentación de su status. La individualidad sumerge en el grupo y éste reacciona como un único organismo social con una “mente colectiva”. En los lobos, el aullido y las expresiones de saludo o sumisión activa con movimientos de cola y lameteos en la cara que se producen especialmente antes de que la manada salga de caza tienen el mismo significado que las elaboradas danzas tribales que ejecutan los pueblos cazadores recolectores antes de que una partida realice la actividad cinegética. Ambos rituales disponen a todo el grupo a funcionar como una unidad muy eficiente bajo la dirección del líder.

No podemos encontrar ninguna especie que ocupe un nicho idéntico al de los primeros homínidos, pero lo cierto es que el lobo holártico puede haber evolucionado en una dirección suficientemente similar a la de los homínidos del Plioceno como para que el estudio de su organización social pueda ayudar al desarrollo de modelos de comportamiento de nuestros primeros antepasados.
Yo, por mi parte, estoy convencido de que el intelecto, los intereses, las bases de nuestra vida social y las emociones del Homo Sapiens son productos de nuestra primera forma de vida cazadora. En consecuencia un estudio de nuestro pasado puede aclarar muchos aspectos de nuestra propia naturaleza y ayudar a comprender no sólo lo que hemos sido, sino también lo que ahora somos, y quizá a dónde vamos a llegar en el futuro; y el lobo y otros cazadores sociales nos auxilian en la tarea de entender algunos aspectos de nuestro propio pasado.
La aventura de la vida, Félix R. de la Fuente
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20 Julio 2011
Articulo rtve.es

Gerardo Olivares y Marcos Rodríguez, en la sierra cordobesa donde el segundo vivió durante 12 años
Hay veces que los reportajes que nos encargan generan desde el minuto uno muchas preguntas que posiblemente se van a quedar sin respuesta. Intuimos que eso nos iba a pasar al conocer la historia de Marcos Rodriguez Pantoja, el llamado niño salvaje de Sierra Morena, el 'niño lobo', cuya vida, o mejor dicho, parte de su vida ha sido llevada al cine por el director cordobés Gerardo Olivares. Pero al mismo tiempo sabíamos que esa historia nos iba a atrapar y nos iba a permitir llegar al corazón de sus personajes.
Contábamos como punto de partida con la complicidad absoluta y entregada de Gerardo Olivares. Él fue quien nos acompañó hasta Rante, una pequeña aldea de Orense donde vive actualmente Marcos en compañía de Manuel, un policía retirado que lo conoció en Fuengirola hace ahora 15 años y que le ofreció su amistad y su casa para vivir dignamente. Gracias a eso el encuentro con Marcos resultó más sencillo y ayudó a que se creara un clima de confianza que fue creciendo cada día que estábamos juntos.
El regreso de Marcos a la sierra de Cardeña
La vida de Marcos es una crónica amarga de miseria y hambre, con un padre que apenas podía mantener a su familia y una madrasta que no le quería y le maltrataba brutalmente. Con siete años su padre lo vendió a un cabrero que lo abandonó en un valle solitario para cuidar el ganado junto a un viejo pastor. Pero el pastor murió y Marcos se quedó absolutamente solo. Gracias a su inteligencia y su imaginación, Marcos fue capaz de adaptarse y convertir esa sierra en su hogar y tener como familia a los animales que le rodeaban.
Marcos nos enseñó cada rincón de esa sierra en la que vivió durante 12 Años, Nos llevó hasta el rio donde jugaba y pescaba, Nos explicó como cazaba las perdices, como cogía los conejos y nos fue explicando cada planta. De vez en cuando, nos sorprendía imitando el canto de los pájaros o aullando como un lobo, llamando a los ciervos o fabricando flautas con cualquier palo que encontraba e improvisando una canción. Desde la sierra de Cardeña Montoro bajamos hasta el pueblo en el que nació, Añora. Era la segunda vez que volvía a ese lugar desde hace 60 años. Su tía Anastasia, una divertida y encantadora mujer, le enseñó su casa y le habló de su familia. Se besaron, se abrazaron y Marcos no paraba de explicarle que en la sierra estuvo bien y que cuando realmente sufrió fue cuando lo capturaron a los 19 años y le obligaron a reintegrase en una sociedad que le resultaba completamente ajena.
Gerardo Olivares y Gabriel Janer
Marcos tiene ahora 65 años pero lo que ves es un niño grande que solo quiere ser feliz y que disfruta con la gente y lo que le rodea. Llegar hasta esta seguridad le ha costado mucho tiempo, y mucho sufrimiento. Cuando la Guardia Civil le cazó en 1965 y le obligaron a reingresar en la misma sociedad que le había abandonado cuando tenía siete años, empezó un peregrinaje de desventuras. Estuvo en Jaén con un cura, en Madrid con unas monjas, hizo el servicio militar, acabó en Mallorca trabajando en hoteles y restaurantes y fue dando tumbos mientras nadie le creía y todos se aprovechaban de el.
logró sobrevivir gracias a su inteligencia y a la imaginación
En Mallorca lo conoció por casualidad Gabriel Janer, un antropólogo que estudió su caso y escribió una tesis doctoral. Él fue la primera persona que creyó en Marcos. Para Gabriel Janer, Marcos logró sobrevivir gracias a su inteligencia y a la imaginación. En su tesis explica las diferentes etapas de su vida, cómo llegó a creer que formaba parte de aquella comunidad, cómo aprendió sus reglas, el lenguaje del entorno y como trataba a los animales de igual a igual aunque él sabía que era diferente porque tenía unas manos.
Casi 25 años después de escribir esta tesis, Gerardo Olivares la leyó también por casualidad y supo que tenía ante sí una historia que deseaba llevar al cine. Marcos se convirtió en una obsesión. Era cordobés como él y tenía que encontrarle. Después de un año de búsqueda incansable en el que contó con la ayuda de Gabriel Janer, llegó hasta él. Ahora los dos son grandes amigos que no paran de meterse el uno con el otro constantemente. El hermano chico y el hermano grande.
En Rante, con Manuel
Han pasado 14 años desde que Marcos llegó por primera vez a Rante, una pequeña aldea de Orense en la que vive junto a Manuel, un ex policía retirado al que conoció en Fuengirola y que le invitó a venir para hacerse cargo de su finca y hacerle compañía. Había muerto su mujer y se sentía solo. Pero la convivencia no fue fácil al principio. Manuel nos dijo que alguna vez llegó a arrepentirse. Marcos apenas hablaba, en realidad no le entendía. Hacía lo que quería, se marchaba de casa, no le avisaba, cometió muchos errores... Pero la paciencia de Manuel y la ternura de Marcos hicieron posible lo imposible. Ahora todo el mundo le quiere en el pueblo. Le piden ayuda para cualquier cosa es servicial con todos, los niños lo adoran y los animales juegan con el como con nadie
Además ahora, la película Entre lobos le ha dado a Marcos una seguridad y una vitalidad que antes no tenía. Sabe que cuando su historia se vea en el cine mucha gente le va a creer. De hecho muchos de sus amigos de Rante (Orense) le han pedido perdón y le han dicho que pensaban que aquellas historias que contaba eran imaginaciones suyas.
Es la nueva vida de Marcos. Todavía recuerda con nostalgia aquellos años en la sierra pero ahora sabe que tiene otro lugar en el mundo.
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4 Febrero 2011
Articulo y fotos extraidos de Ecosofia.org

Tuve la fortuna de recibir de regalo el libro "El Filósofo y el Lobo" de Mark Rowlands. En él, el autor, que es un profesor universitario de filosofía, narra su vida y los cambios que experimentó en ella durante los 11 años que vivió con Brenin, un lobo. No un perro lobo ni un malamute: un lobo. Ambos aparecen en la foto.
Rowlands crió a Brenin desde cachorro y lo llevaba consigo a dictar clases a la universidad... en una de sus anécdotas, narra: "Al cabo de unas semanas Brenin empezó a disfrutar de una sesión de aullidos postsiesta a mitad de clase, posiblemente para hacer constar su insatisfacción con el curso de la clase. Una ojeada a los estudiantes bastó para confirmar que sabían exactamente de qué hablaba Brenin. Otras veces decidía estirar las patas y recorría los pasillos arriba y abajo, olisqueando aquí y allá. Un día en que se sentía especialmente audaz o hambriento, o ambas cosas, vi que su cabeza desaparecía en la mochila de una alumna para salir a los pocos segundos con el almuerzo de la chica..." (Sigue)
En este relato maravilloso, el autor pone en perspectiva la visión que la filosofía y la gente tiene de sí misma y de los animales: el amor, la amistad, la relación entre especies, la domesticación y la educación, la virtud, la justicia, la felicidad, la maldad.
Rowlands profundiza en nuestro ser humano acercándonos un poco más a la animalidad que hemos negado en nosotros mismos: "a veces es necesario dejar hablar al lobo que hay en nosotros, silenciar la cháchara incesante del simio. Este libro supone un intento de hablar por el lobo de la única manera que sé."
Sobra decir que quise hablar del libro, en pocas palabras, para incitarlos a su lectura. Aquí dejo algunas frases sueltas, a ver si les pica la curiosidad por conocer la hermosa, conmovedora y única histo
ria de Mark y su lobo:
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"Los lobos pueden hablar. Y, lo que es más, nosotros podemos entenderlos. Lo que no pueden hacer es mentir, y por eso no tienen cabida en una sociedad civilizada. Un lobo no puede mentirnos, ni tampoco un perro. Por eso nos creemos mejores que ellos."
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"Un lobo perdonará y olvidará deprisa, pero un simio obra con premeditación y no se aplaca tan fácilmente. El simio es despiadado con sus semejantes de un modo que el lobo no lo es ni podrá serlo nunca."
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"De nuevo habíamos salido a correr... Dejamos atrás el parque Lee Valley y nos dirigimos hacia los pastos de vacas que flanqueaban el río. La mayoría de la gente cree que las vacas son criaturas imperturbables y torpes, que se pasan la vida quietas mascando y observando. Brenin y yo sabíamos que no era así. A veces, cuando el sol es el adecuado y el viento lleva consigo la promesa del verano, las vacas olvidan lo que son -en lo que les han convertido diez milenios de cría selectiva- y bailan y cantan para celebrar lo que significa estar vivas un día así."
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"Si no podemos juzgar a otros animales -si la idea de que somos objetivamente mejores que ellos carece de un sentido coherente-, siempre podemos admirarlos. Y nuestra admiración vendrá determinada y guiada por la certeza, por sombría que sea, de que ellos tienen algo de lo que nosotros carecemos. A menudo lo que más admiramos en otros es aquello de lo que carecemos. Así que ¿de qué carecía este simio para admirar de tal modo al lobo que corría a su lado? Había una belleza que me era imposible emular. El lobo es arte en su manifestación más elevada, y no se puede estar en su presencia sin que ello le levante a uno el ánimo. Estuviera del humor que estuviese cuando empezábamos nuestra carrera diaria, ser testigo de esa belleza silente, fluida, me hacía sentir mejor. Me hacía sentir vivo. Y, lo que es más importante, cuesta estar junto a una belleza así sin querer parecerse a ella."
Sin más que decir: lean este libro maravilloso. Les cambiará la percepción sobre sí mismos, sobre el mundo, sobre los animales, y sin lugar a dudas te darán ganas de ser mejor simio, mejor persona.
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17 Enero 2011
El lobo siempre ha dado lugar a mitos, leyendas e historias en las que siempre ha sido el malo. El miedo de los pastores y de los niños a los lobos se ha trasmitido de generación en generación.
FERMÍN AGUSTÍ / CARLOS LARGO 16-01-2011
El lobo ha vuelto, ha sobrevivido a su extinción y ha renacido en algunos pueblos de España. A tan solo 80 kilómetros de la capital, en los montes de Segovia y Ávila se pueden observar ya grandes poblaciones de lobos.
El lobo ha sido visto desde hace siglos como un depredador y cazador. Madres e hijas no se atrevían a salir a la calle al caer la noche por miedo a este animal y ha sido centro de leyendas y mitos desde la Antigüedad. Incluso, en el Antiguo Testamento ya aparece como un ser enviado por Satanás para confundir y mandar por el mal camino a los cristianos. Hay historias, más conocidas, como la de Rómulo y Remo, que mamaban de una loba para poder sobrevivir.
Entre las leyendas, cuentan que si un lobo te ve antes que tu a él, te quedabas ciego.

Ramón Grande del Brío, profesor de la Universidad de Salamanca, nos cuenta historias increíbles sobre conjuros y amuletos que se han utilizado desde siempre. Una de estas, es sobre los cazadores que llevaban "balas de plata", por miedo a que el contacto con los lobos pudiera contagiarles y terminara por convertirlos en uno de ellos.
Los pastores aún recuerdan los trajes de madera, una especie de armadura que se acoplaba en algunas partes de su cuerpo para poder defenderse de los ataques de los lobos. Hace unos treinta años, surgieron muchas matanzas de ganado en la región de Aragón. Allí se capturo un lobo de gran tamaño, blanco y con una gran dentadura y al que se le culpó de miles de muertes de animales.
Cerca de su desaparición
Durante los años sesenta, el lobo fue una de tantas especies que estuvo a punto de extinguirse como el lince. Y gracias a la ayuda de "amigos" como Félix Rodríguez de la Fuente y su lobero, Carlos Sanz, fueron defendidos durante años, consiguiendo que la imagen que teníamos sobre ellos cambiase para siempre.
Click en los enlaces para oir el programa de Milenio 3
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16 Agosto 2010

Hoy os contaré un poco de este hermoso libro que he visto en la biblioteca de mi barrio titulado El Fugitivo cuyo autor Borja Cardelús me cautivó con la apasionante historia acerca de un viejo lobo. Está narrado con la misma esencia de los montes y las montañas, viejos feudos del cánido salvaje y nos relata la triste historia de su sobrevivencia. Contado desde el corazón, su autor nos mete en la piel del lobo y sus hazañas para lograr no morir de hambre y sacar adelante a su manada.
Pero no os cuento más, mejor leerlo. De momento os dejo con las frases que más me han gustado para quien no pueda conseguir el libro, viva a través de estos cortos fragmentos el espiritu del viejo lobo
El protagonista, "el fugitivo", es un viejo lobo de 16 años. Vivía en el bosque pero luego una batida huye a las serranías.
"¿Para tanto era nuestra falta? ¿Es que tan caro precio tenían un perro flaco y dos ovejas descarnadas?¿Acaso los humanos no podían entender la desesperación del hambre? Dejaría para siempre el bosque de mi infancia y mi juventud. Sería un fugitivo que buscaría otra suerte en lejanos términos, quizá más venturosos..."
En la cacería de un corzo:
"Fue entonces cuando toda la manada empezó a aullar (...) Era la voz milenaria de la Naturaleza virgen El coro profundo repetido desde las oscuridades del tiempo remoto en todas las tierras frías del orbe. El canto salvaje del hielo, de la tundra, del bosque, del páramo, de la altiva montaña. Un eco que atravesaba las brumas aterciopeladas de los albores y se confundía con otros muchos ecos en el océano inexplicable del pasado eterno".

En una batida de lobos mueren varios miembros de la manada
"A mí me parecía lo más natural del mundo que nuestras víctimas fueran los más débiles, los que no podían seguir la corriente de los suyos (...) ¿A qué estirar, pues una vida inútil de miembros cansados y sentidos menguados, a la espera de la traidora avalancha o la helada caricia de la noche rasa? El bosque no da para que los animales puedan multiplicarse sin tasa (...)
Los lobos, los gatos salvajes, las águilas, somos en cierto modo esa brisa de muerte y de vida. Porque a la par que retiramos los cuerpos vacilantes, renovamos la eterna juventud de la Naturaleza".
La problemática de los perros asilvestrados y los daños al ganado:
"¡Ay si los hombres supieran que la mayor parte de las carnicerías no son obra nuestra, sino de los perros cimarrones!
"Buen daño hacen a nuestra fama esos cimarrones que prosperan en tantos lugares que antaño fueron feudo de lobos. Desalojados estos a la fuerza de batidas, cepos y venenos, los perros asilvestrados encuentran campo libre para sus tropelías, y no sabiendo cazar de lo salvaje la emprenden con lo que tienen más a mano, las ovejas, cargando a nuestra cuenta las fechorías que ellos cometen".

Ilustraciones extraidas del libro
servido por dionisa
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14 Mayo 2010
Artículo Cadena Ser
Gabriel Janer Manila ha escrito 'He jugado con lobos', un libro en el que relata las vivencias de este niño que durante doce años sobrevivió en la naturaleza, en mitad de las montañas de Sierra Morena.
FERMÍN AGUSTÍ / CARLOS LARGO 02-05-2010
Cuando tenía siete años, su padre lo vendió a un pastor y tras la muerte de este, se quedó solo y tuvo que aprender a sobrevivir. Aprendió a cazar, a beber en los riachuelos y se hizo amigo de los animales.

Rodeado de lobos, su mejor amigo fue una serpiente. Acabó andando como ellos, comiendo del suelo como ellos, y comunicándose como ellos. Fue aceptado en una camada como uno más y comprendió que para hacerse un hueco en esta familia tenía que comportarse como una de sus crías.
Un día, mientras estaba preparándose la comida, apareció un hombre a caballo. Marcos se asustó y más aún cuando éste disparó para que su inseparable amiga, la serpiente se alejase de él. Marcos pidió ayuda a su familia de lobos pero éstos no pudieron acudir por temor a los disparos. Y lo único que pudo hacer para defenderse fue morder al Guardia Civil que se le acercó. Para capturarle, tuvieron que taparle la boca con un paño.
A día de hoy, hace una vida normal, como un ser humano más. Ha dejado de dormir en el suelo de las montañas para hacerlo sobre una cama. Han pasado ya muchos años y ha intentado olvidar ese pasado. Pero por mucho que quiera, siempre se le quedará grabado.
Aquí debajo el audio dividido en tres partes del programa Milenio 3


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25 Abril 2010
Artículo y fotos El Mundo.

El 20 de enero de 2007, en las portadas de varios diarios españoles aparecía la foto de una chica de rasgos asiáticos que había estado 20 años perdida en las selvas de Camboya. Uno de estos periódicos cerraba la noticia con la dirección de una página en Internet, www.feralchildren.com, que hablaba ampliamente de este caso y de otros similares. Para los que nos empeñamos en buscar historias que contar, esta página podría ser un buen lugar donde encontrar algo interesante, pensé, así que encendí el ordenador y accedí a ella. Su contenido me pareció extraordinario, incluía una lista de 137 casos documentados de niños y niñas que fueron confinados por sus padres, o se perdieron en la naturaleza, o fueron abandonados y lograron sobrevivir gracias a su instinto de supervivencia o con ayuda de animales salvajes. Aparecen ordenados por antigüedad, desde el primer caso del que se tiene constancia, allá por el año 250, un muchacho italiano criado por una cabra, hasta el último descubierto hace tan sólo unos meses en Rusia.
Fui pinchando uno por uno, descubriendo historias conmovedoras como la de un niño rumano de siete años, Traian Caldarar, escondido en las montañas de Transilvania durante tres años huyendo de la violencia familiar. Lo encontró un pastor viviendo en una caja de cartón, no sabía hablar y estaba desnudo junto a un perro muerto del que se alimentaba. O el de las hermanas Kamala y Amala, dos de los casos más interesantes de niños salvajes. En 1920, el reverendo Joseph Singh, un misionero que dirigía un orfanato al norte de la India, escuchó a los nativos hablar de que dos niñas habían sido vistas acompañadas de una manada de lobos cerca de Midnapore, en la jungla de Bengala. Intrigado y ante la insistencia de los campesinos, el misionero construyó un escondite en la copa de un árbol, justo encima de una guarida de lobos. Con la salida de la luna llena, el misionero vio salir a los lobos y, tras ellos, a dos figuras deformes y jorobadas.
Leyendo detenidamente cada una de las historias, fui recorriendo la larga lista hasta llegar al año 1965, donde aparecía un nombre, Marcos Pantoja, y seguido de: Sierra Morena, España, y entre paréntesis (Isolated). Me entró una cosilla por el cuerpo, como un pellizco en la tripa. Porque en ese instante intuí que ahí, detrás de ese nombre, se escondía una gran historia. Cliqueé. Conforme iba leyendo me iba emocionando porque lo que allí se describía era algo fabuloso que reunía los ingredientes perfectos para el guión de una película. Cuando acabé de leer el artículo, junté las manos, apoyé la frente sobre ellas, metí la nariz en medio y supliqué para que Marcos siguiera vivo. Si la información era correcta, tendría 62 años.
En la parte superior derecha de la página había una pequeña foto de Marcos en blanco y negro y, debajo, una escueta ficha en la que se daban algunas fechas y datos. Más abajo, en otro recuadro, se podía leer: «Conozca más acerca de Marcos Pantoja en», y escrito en inglés y catalán, el título de un libro: 'El Pequeño salvaje de Sierra Morena'. Pinché el enlace en inglés (no hablo catalán) y se me abrió una nueva página con el nombre del autor, Gabriel Janer Manila; la editorial, Prometheus Books, 1982-10; el nombre de la traductora y el depósito legal. A la derecha, había otro enlace en color azul para comprar el libro a través de Amazon.com. Encontré uno de segunda mano por seis dólares en una librería de Portland, Oregón, y rellené todos los datos necesarios para que me lo enviaran a casa. Luego tecleé el nombre de Marcos Pantoja en Google, pero no encontré nada (toda la información que hay ahora es posterior), así que escribí el de Gabriel Janer y entré en su web. Descubrí que, aparte de escritor y padre de Mari Pau Janer (finalista Premio Planeta 2002), era catedrático de antropología y sociología en la Universidad Islas Baleares. Bajé a CONTACTO y le mandé un mail contándole lo que me acababa de ocurrir y le pedí si nos podríamos conocer personalmente. El resto del día lo dediqué a buscar más información sobre Marcos en Internet. Lo único que encontré fue que un dramaturgo británico, Kevin Lewis, había escrito una obra de teatro llamada 'Marcos', basada en su proceso de reinserción social. Días más tarde recibí un mail de Gabriel citándome dos semanas más tarde en su despacho de la Universidad de Palma de Mallorca.
Llegó el día de la cita. Estuvimos charlando cerca de dos horas y luego me invitó a almorzar antes de tomar mi avión de regreso a Madrid. Durante el vuelo trataba de ordenar todo lo que Gabriel me había contado, y no dejaba de preguntarme cómo una historia tan increíble había podido caer así en el olvido. ¿Quién no ha oído hablar del 'Pequeño Salvaje' de Trufaut? Por un lado estaba muy contento porque la charla con el antropólogo no hizo más que apuntalar la fabulosa historia de Marcos, respaldada por su tesis doctoral y que posteriormente terminó publicándose en un libro. Pero por otro, estaba algo preocupado porque Gabriel llevaba 15 años sin tener noticias suyas y pensaba que podría estar muerto.
Unas semanas más tarde enfilaba la A-4 en dirección a la Añora (Córdoba), el pueblo donde Marcos nació, para continuar con la investigación. Por el camino logré contactar con Bartolomé, su alcalde, quien tres horas después me recibía en el Ayuntamiento. Mientras le contaba la historia él me miraba con ojos de incredulidad. Nunca había oído hablar de ello, pero lo que sí me consiguió fue su partida de nacimiento y con ella, comenzamos a tirar de la madeja. Alguien del propio Ayuntamiento conocía a una prima de Marcos que vivía en el vecino pueblo de Alcaracejos y, después de visitar la casa donde él nació, fui a verla. Me contó que las últimas noticias que tenía eran de hacía unos 13 años; que vivía en una cueva en Alhaurín el Grande, en Málaga, y que una vez fue a verlo, pero no lo encontró. También me dijo que un vecino le comentó que solía bajar al bar de la Casa de Cultura a tomarse unas cervezas, pero que hacía bastante tiempo que no lo veía.
Regresé a Madrid y la búsqueda de Marcos entró en vía muerta. Pero unos meses más tarde, cuando estaba preparando con José María Morales, mi productor, el viaje a Alhaurín para continuar con las pesquisas, llegó el golpe de suerte. En ese tiempo una amiga se estaba divorciando de su marido y contrató a un detective privado para que averiguase si tenía una amante. En 24 horas los fotografió besándose a las puertas de un restaurante, así que pensé: «Este tío es un fenómeno, si ha sido capaz de pillarles rápido, no creo que tenga mayor problema en averiguar si una persona está viva o muerta». Le telefoneé, le di los datos y esa misma noche me devolvió la llamada: «Gerardo, ya lo tengo localizado. No te vayas para Málaga porque vive en una aldea de Orense, apúntate el teléfono». Cuando colgué me temblaban las manos. Habían pasado 10 meses desde que descubrí su historia en Internet.

El teléfono sonó varias veces antes de que alguien contestara al otro lado. Su voz tenía un marcado acento gallego. Me presenté y le pregunté si allí vivía Marcos, el chico que estuvo aislado 12 años en Sierra Morena. El hombre guardó unos segundos de silencio antes de contestarme: «Sí, vive aquí. ¿Pero qué quiere usted?». Le expliqué con detalle que llevaba casi un año buscándolo, cómo descubrí su historia; Gabriel el antropólogo; su casa en Añora, y también que conocí a varios familiares que querían saber de él. «No sé si querrá hablar con usted, pero llame en 10 minutos». Y me colgó el teléfono.
No esperé ni tres minutos y volví a llamar, estaba deseando hablar con Marcos. «¡Digaaaaaa!». Era él. Y cuando por fin oí su voz, me emocioné. Se me hizo un nudo en la garganta.
— Hola paisano, llevo casi un año buscándole. Por fin le encuentro.
Marcos se rió con una sonora carcajada.
— He estado con algunos familiares suyos que también han intentado localizarle.
Guardó silencio y luego me contestó:
— Güeno, es que mi vida a sío dura.
— Lo sé. Me gustaría conocerle personalmente y que charlemos largo y tendido...
— Pues véngase por aquí, vivo en... ¿Pero cómo coone me ha encontrao?
— Mañana se lo cuento en persona, si no le viene mal.
— ¿Mañana? Está bien, por mí no hay problema.
Colgué el teléfono y me quedé un buen rato en silencio con una sonrisilla de felicidad. Al día siguiente, por fin, iba a conocer a Marcos.

* Gerardo Olivares es director de cine. Ha estrenado con éxito 'La Gran Final' (2005) y '14 kilómetros' (2006). 'Entrelobos' se estrena en otoño.
VIDA DE LOBO
por FERNANDO MAS

Cuando quedan atrás las horas entre peñascos, hierbas y agua del río; cuando el cuerpo pide un trozo de pan, otro de panceta y un trago de vino; cuando desaparecen de la retina imágenes y del oído sonidos desconocidos para un urbanita, es entonces cuando surge la verdad de la historia. «Los animales son mejores que las personas».
A Marcos Rodríguez Pantoja lo vendió su padre, Melchor, como quien vende un perro cuando se convierte en un estorbo. Marcos tenía siete años, quizá uno más o uno menos. La memoria le flaquea y para el caso es lo mismo. Lo vendió Melchor a un pastor de Sierra Morena. Por aquel entonces —y aquel entonces era 1953, porque Marcos nació el 7 de junio de 1946— era algo normal que familias sin posibles colocaran a los hijos allá donde les dieran algo de comer y les enseñaran un oficio. Marchó Marcos rumbo a la sierra con ese pastor, Damián. Aprendió a cuidar las 300 cabras, a cazar, a buscar comida, a hacer fuego y a estar solo. Un día Damián salió a cazar un conejo. Le dijo que lo esperara en la cueva. Nunca más volvió. El pastor no regresó. Marcos no supo nunca más de aquel hombre. Se quedó solo. Era un crío. De vez en cuando recibía la visita del dueño de las cabras, que le llevaba un pedazo de pan. Pero nada más.
Empezó así la vida de Marcos entre lobos. «Un día oí ruido detrás de unas rocas. Me acerqué y había unos lobeznos. Les fui a dar comida, a revolcarme con ellos… Vino la loba y lanzó un mordisco… Me fui… Un día estaba en la cueva y entró la loba. Yo me fui al fondo… Creía que me iba a comer… ¡Como antes me había atacado! Pero me dejó un trozo de carne… Me lo iba acercando… Y al final se acercó y la abracé… Y fueron confiando en mí. Yo les daba comida y jugaba con los lobeznos y poco a poco, así, fue como me fui convirtiendo en el jefe de la manada».
Marcos cazaba conejos con pegajosos palos de jara. Los metía en la madriguera y la resina se pegaba en la piel de los animales. O cazaba ciervos con ayuda de los lobos, que azuzaban al venado hacia el río y allí Marcos les daba muerte. A los peces los hacía entrar, a una suerte de cueva que fabricaba en el río. Los peces, atraídos por los restos de los animales muertos que Marcos metía entre piedras, se metían en la trampa. Cuando estaba allí, Marcos soltaba una piedra contra la laja que cubría la cueva y atrapaba a los peces.
Así vivió Marcos días y meses y años. El pelo largo, por la cintura, impregnado del olor de sus amigos los lobos. La piel curtida por el sol y también rezumando ese aroma tan fuerte. Se movía como ellos, vivía como ellos, aullaba como ellos. Cazaba, hacía fuego y descubría sus instintos básicos en soledad. Lo sacó la Guardia Civil del monte cuando Marcos contaba ya 19 años. Un guarda de una finca próxima lo delató y lo prendieron. Lo mandaron para Madrid. Con unas monjas. El mismo día que lo cristianaron lo mandaron al servicio militar. Carne de cañón. Cuando se licenció le recomendaron irse a buscar trabajo a Mallorca. Allá se fue. Y cayó en manos de gente que lo maltrató, que se rió de él, que lo menospreció. A él, que se había criado con lobos.
Hoy, 40 años después, en esta finca de Cardeña, en Sierra Morena, Marcos vuelve a estar rodeado de lobos. Se suben sobre él, lo huelen, lo buscan. Él se tira al suelo, los besa, se siente uno más. Pepe España, lobero de Cañada Real (Peralejo, Madrid) que ha criado a esos cinco animales, no ha visto nada igual en los días de su vida, dice. Se queda impresionado de cómo los lobos se acercan a Marcos y se 'funden' con él sin haberlo visto nunca antes jamás.

A Marcos lo encontró Gerardo Olivares, director de cine, en Galicia. Una labor de espía. Más importante aún: lo encontró porque descubrió su historia, porque le apasionó su historia y porque decidió contar su historia. El sol alumbra este día de rodaje en Cardeña. El equipo mueve a los lobos y Marcos recorre el monte ajeno a la gente. Los animales se acercan a él. Se van. Las hembras en celo. Los machos marcando territorio.
Olivares, cámara en mano, graba lo que se graba el equipo de rodaje de naturaleza, graba las peleas entre lobos, graba a Marcos buscando hierbajos para hacer el ruido de la perdiz. O a Marcos bebiendo agua en el río como sólo bebe agua en el río quien ha vivido entre alimañas. O a Marcos rebozándose por el suelo con una loba. Impresiona Marcos. Impresiona. Se sube a una roca. Aúlla. Los lobos lo sienten, lo oyen, lo rodean. Aúllan. Aúllan todos juntos. «Los animales son mejores que las personas».
Ahora Marcos no sólo es el guión de su película. Es su amigo. Gerardo nos contó esta historia hace un año. Pidió que el tiempo transcurriera hasta que él pusiera en marcha sus cosas. Hoy rueda 'Entrelobos'. Con Juan José Ballesta, Sancho Gracia y otros. Estrena en otoño. Marcos sigue en Galicia. Ahora recordando su vida de lobo gracias a Gabriel Janer —que acaba de publicar 'He jugado con lobos'— y Gerardo Olivares.
Aúlla Marcos en la roca. Feliz. «Esto es… No se puede explicar».
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servido por dionisa
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