Categoría: Situación actual en España
5 Marzo 2012
Noticia AMIGO LOBO
En el marco del proyecto WOLF: Wild Life & Farmers (Lobo: Vida Salvaje y Ganadería), se inaugurará en Becerreá el próximo miércoles 7 de marzo, a las 17.30 horas, una exposición itinerante que versa sobre la vida del lobo y la convivencia con la ganadería.
(Clica sobre la imagen para ver el cartel en tamaño más grande)
Igualmente, el miércoles 7 tendrá lugar en la Casa de la Cultura de Becerreá, a las 19.00 horas, la proyección del documental “Coexistencia del Lobo y el Mundo Rural” y una conferencia sobre el mismo tema, por parte de Carlos Sanz, biólogo experto en lobo que ha diseñado la exposición y dirigido el documental.
El proyecto WOLF: Wild Life and Farmers es un proyecto de cooperación de GDRs de ámbito europeo, en el que participan grupos de desarrollo rural de la montaña luguesa, Castilla y León, Asturias, Estonia, Portugal y Rumanía. Está sufragado en su totalidad por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, en el marco de la Red Rural Nacional.
El objetivo fundamental del proyecto es mejorar la convivencia entra la ganadería y el lobo. Para ello, se vienen realizando diversas reuniones de debate y reflexión en los territorios con los sectores implicados: Administraciones, ganaderos/as, cazadores/as y grupos conservacionistas, así como convivencias de intercambio de conocimientos y otras actividades.
La charla y la exposición permitirán avanzar en la respuesta a la demanda recogida de las reuniones, sobre la necesidad de información y conocimiento de la situación real del lobo. Con esta primera charla, se pretende dar a conocer la vida y el comportamiento del lobo por un experto en la materia como es Carlos Sanz, biólogo con años de experiencia de trabajo con el lobo y experto en comunicaciones y exposiciones ambientales.
Carlos Sanz es co-autor del libro “Amigo lobo”, realizador de diversas exposiciones divulgativas, alguna de ellas presentada en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, y coordinador de varios proyectos de educación medioambiental. Ha dirigido y escrito los guiones de diversos documentales de naturaleza, y formó parte de los equipos de trabajo de series televisivas tan conocidas como “El Hombre y la Tierra”, dirigida por Félix Rodríguez de la Fuente, “Enclave Verde”, “La Ruta Alternativa”, “Naturaleza Ibérica”, “La España Salvaje” (I y II) y “Pacto con Lobos”, entre otros.

La exposición, que se inaugurará a las 17.30 horas del día 7 de marzo, también ha sido diseñada por el conferenciante, y consta de diversos paneles informativos, material gráfico y museístico, y se complementa con un documental divulgativo y de sensibilización sobre el lobo y la convivencia con la ganadería (“Coexistencia del Lobo y el Mundo Rural”).
Quedará abierta al público durante el mes de marzo, de lunes a viernes, en horario de 9.00 a 14.00 horas, en el local de la Asociación de Desenvolvemento Rural Ancares – Courel (Rúa Bolaño Mendo, s/n – Edificio San Xoán – 27640 Becerreá - Lugo).
Posteriormente será trasladada a Lugo, donde se realizará de nuevo la conferencia y se podrá visitar la exposición en el mes de abril.

Para más información:
Raquel Zolle. Coordinadora ADR Ancares-Courel
982.360.824 - 606.035.964
Enlaces relacionados:
http://gdr5ancarescourel.blogspot.com/2012/03/conferencia-e-exposicion-coexistencia.html
http://amigolobocarlossanz.blogspot.com/2010/04/presentacion-del-proyecto-wolf-wild.html
http://amigolobocarlossanz.blogspot.com/2010/09/presentacion-oficial-del-proyecto-wolf.html
http://amigolobocarlossanz.blogspot.com/2010/09/presentacion-y-firma-del-convenio-de.html
http://www.wolf-project.com/
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9 Junio 2011
ARTICULO BLOG NOROESTE IBERICO
Es habitual escuchar y leer que los lobos (y otras especies que entran en conflicto con los intereses humanos, principalmente otros carnívoros) deben ser gestionados y controlados para que sus poblaciones no se disparen y no supongan una amenaza para el resto de los seres con los que comparten hábitats (incluso a veces se les achaca sin argumentos de suponer una amenaza para la integridad física humana).
Pero más allá de esas aseveraciones está la discutible premisa de que la caza reduce los conflictos con el hombre (por ejemplo, los daños al ganado). Presumiblemente, dado el fuerte e incondicional apoyo de nuestros políticos a la caza podríamos suponer que existen numerosas evidencias científicas que tratan de demostrar que la caza reduce los ataques al ganado y mejora las poblaciones de las presas, (siendo una herramienta de gestión adecuada para especies como el lobo). Desafortunadamente, existen pocas investigaciones para poner a prueba esas asunciones y zanjar estos reiterados debates. Por otra parte, una mayor cuantía de evidencias sugieren que el control indiscriminado de predadores por caza deportiva (como los campeonatos del zorro en Galicia o los cupos de lobos que establece la Junta de Castilla y León) o por controles (como los llevados a cabo por el Principado de Asturias y avalados en su Plan de Gestión del Lobo) tienen incluso el efecto contrario e incrementan los conflictos entre humanos y predadores.
Por ejemplo, Adrian Treves realizó una revisión sobre los efectos de la caza en los grandes carnívoros en The Journal of Applied Ecology concluyendo que "el impacto directo de la caza en los conflictos entre los carnívoros y la especies cinegéticas o los daños al ganado es confuso e incluso dudoso dada la incapacidad y falta de voluntad de los cazadores para eliminar individuos seleccionados específicamente". En otras palabras, la caza, aún funcionando correctamente, sería una herramienta muy contundente e inefectiva para aliviar los conflictos reales y/o percibidos entre hombres y carnívoros.
Otro estudio revisó la caza de osos en 5 Estados de los EEUU y una provincia de Canadá y señaló que un mayor número de osos muere a raíz de la aprobación de normativas cinegéticas más liberales que a raiz de conflictos reales con humanos (equiparable a lo que nos sucede con los lobos en la península ibérica). En comparativa, los autores revisaron los conflictos entre humanos y osos en poblaciones no sometidas a la caza donde la educación y los cambios en el comportamiento humano fueron complementados con modificaciones en la gestión de los residuos orgánicos y su acceso por parte de los osos (algo interesante para aplicar en los conflictos relacionados con el aumento de las gaviotas, siendo una medida que debería anteponerse a su control poblacional) y hallaron que incluso aumentando el número de osos, los conflictos disminuyeron significativamente. Concluyeron que la caza de osos fue estadísticamente inefectiva para reducir dicho conflicto.
Puma o León de Montaña Puma oncolor
Quizás, la mejor documentación existente sobre los efectos de la caza en los conflictos predador-hombre procede de California. En 1991, los votantes californianos aprobaron una iniciativa que ilegalizaba la caza de pumas. En la actualidad, en California viven más pumas (sobre 6.000) que en cualquier otro Estado del oeste y aún así, sigue siendo el que tiene la menor tasa de ataques de puma de todo el oeste. En otras palabras, en Estados donde los pumas son cazados y que presumiblemente tienen más "miedo al hombre", hay más ataques de puma que en California (a pesar de que en California hay más gente y más pumas que en cualquier otro Estado) lo que estadísticamente hablando significa una menor tasa de ataques de puma dónde estos no son cazados.
California también tiene una de las menores pérdidas de ganado atribuidas a pumas de todo el oeste. Lo que, a su vez, sugiere que la caza es ineficaz para reducir conflictos con la ganadería (a ver si lo tienen en cuenta nuestros gestores aquí). Es más, las evidencias sugieren que actualmente, la caza incrementa las pérdidas de ganado en muchos casos.
En las estadísticas de los últimos años (2009), el Departamento de Caza y Pesca de California mató sólo 42 pumas en todo el Estado (de una población de 6.000); lo que es una decisión muy conservadora si la comparamos con los cientos matados anualmente en otros estados del oeste que tienen además poblaciones del felino mucho más reducidas. Por ejemplo, los cazadores en Oregon mataron 247 pumas en 2009, sin incluir todos los pumas muertos por el servicio de fauna salvaje para disminuir los daños al ganado y/o alegando razones de seguridad humana. Incluso Oregon, con una población de la décima parte de California posee muchos más conflictos entre pumas y hombres que California.
Otro reciente estudio sobre pumas en Washington encontró una relación similar. La caza del puma fue intensificada por la agencia estatal de fauna salvaje y los investigadores pudieron documentar que la población de puma estaba en severa disminución. A pesar de ello, las reclamaciones y los conflictos entre hombres y pumas siguieron incrementándose.
¿Entonces, qué sucede aquí?
Pues que los grandes carnívoros como los pumas, los osos y los lobos son animales sociales. La caza indiscriminada perturba las relaciones sociales de estos predadores creando un caos social. Algo similar a lo que sucede con los humanos que viven en una zona con guerra y recurren a soluciones desesperadas para sobrevivir (como el robo, el comercio ilegal, etc.). En ese sentido, estos carnívoros responden a estas perturbaciones sociales (en forma de caza) en un aumento de los conflictos con humanos (ataques, daños al ganado, etc). Una explicación es que la caza influye en la estructura de las poblaciones enjuveneciendolas. Los ejemplares jóvenes son cazadores menos hábiles y más proclives a recorrer grandes distancias para cazar o buscar un territorio propio, lo que incrementa el potencial conflicto con los humanos.
Las administraciones tratan de tranquilizar a los ciudadanos afirmando que controlarán las poblaciones de carnívoros pero, desconocen por completo la ecología social de estos predadores. Es posible que a pesar de crear ese caos social derivado de la caza deportiva, se mantengan los números de depredadores (aunque alterando su estructura de edades y sexos, entre otros factores). Por ejemplo, las manadas de lobos no sometidas a explotación cinegética suelen ser más estables y tener una mayor tasa de adultos que jóvenes o cachorros. Una manada estable de lobos con más cazadores maduros y experimentados es más efectiva buscando presas. Cuanto mayor sea el tamaño de la manada, con mayor facilidad podrá mantener y proteger un amplio territorio, lo que significa que la presión predadora global hacia las presas menguará a raíz de que algunas porciones de dicha área sufran menor presión y propicien un refugio para las presas.

Joven lobo abatido en controles por daños en Picos de Europa, el único Parque Nacional con presencia de la especie.
Sin embargo, en poblaciones de lobos severamente cazadas el tamaño de grupo suele ser menor,con menos cazadores adultos experimentados y una mayor proporción de cachorros a alimentar (lo que supone menos éxito en la caza de presas grandes y más dificiles de abatir). Cuanto menores sean los grupos, más complicado será defender un territorio estable. De este modo, será más probable cazar en un territorio desconocido (adentrarse en sus límites para cazar). Con más manadas presentes, se puede hacer una cobertura más efectiva de un área geográfica determinada lo que aumenta la presión depredadora sobre las presas. Esto se traduce en más grupos con una proporción menor de adultos y mayor de cachorros a alimentar cubriendo la misma superficie, lo que desemboca en una mayor depredación (más daños al ganado) .
Para ilustrar lo anterior expuesto, imaginad una población de lobos no sometida a caza con 15 ejemplares compuestos por 10 adultos y 5 cachorros del año ocupando un territorio de 500 hectáreas. Los 10 adultos pueden facilmente alimentar a los 5 cachorros y además hacerse con un territorio y defenderlo. En una población sometida a caza podrías tener los mismos 15 lobos cazando en las mismas 500 hectáreas, pero quizás escindidos en 3 grupos de cinco lobos compuestos por 2 adultos y 3 jóvenes cada uno. La media de edad de los lobos en poblaciones cazadas es considerablemente más joven que en poblaciones no cazadas (entre 2 a 6 años frente a entre 7 a 10 años respectivamente). Los lobos jóvenes son cazadores menos experimentados de modo que son más proclives a cazar presas fáciles (como ganado en extensivo sin ningún tipo de protección). Además, los tres grupos pueden patrullar con más regularidad las 500 hectáreas del territorio ocupado, de modo que dejan menores áreas de refugio a las presas.
Nuestras imaginarias manadas sometidas a caza se componen de dos adultos por grupo. Eses dos adultos tienen una mayor dificultad temporal para proporcionar alimento a los cachorros que los 10 adultos del grupo no cazado, especialmente teniendo en cuenta que un adulto permanece con la prole mientras que el otro está cazando. Un único lobo es incapaz de abatir grandes presas (por ejemplo ciervos o jabalies adultos). Como consecuencia de ello, los grupos de lobos sometidos a explotación cinegética tienen más probabilidades de matar presas fáciles como el ganado (y más si está en regimen extensivo y sin protección).
Lo que es peor aún para estos cazadores (los lobos) es que las manadas pequeñas no pueden consumir una presa de gran tamaño en una sola noche y por su menor tamaño de grupo pueden tener más dificultades para defenderla, por lo que es más probable que carroñeros como zorros, osos, buitres, cuervos y jabalies puedan arrebatarles la misma (o parte de ella) obligando al grupo a salir y cazar otra vez. Mientras que una manada más grande puede más facilmente protegerla y alimentarse de la misma por completo.
Además, los cachorros en crecimiento consumen sorprendentemente una gran cantidad de alimento en relación a su tamaño. Los 15 lobos sometidos a caza y divididos en tres grupos tienen 9 cachorros que alimentar en comparación a los 5 cachorros de la población no explotada cinegéticamente. De modo que tendrán que cazar más y obtener más biomasa para mantener a sus cachorros que una población estable y no cazada (con todas las complicaciones para abatir grandes presas mencionadas anteriormente y debiéndose centrar en las pequeñas).
Finalmente, aseveraciones por parte de los cazadores como que los predadores destruirán la caza (ciervos, corzos, conejos, liebres etc.) son pretenciosas y exageradas. Si bien no cabe duda que los lobos y otros predadores pueden reducir las poblaciones cinegéticas en algunos casos, tales declinaciones de la población no suponen una amenaza para la caza. En Minnesota, viven entre 3.000 y 3.500 lobos. Estos números han sido considerados desde hace mucho tiempo demasiado altos por este gremio. En dicho Estado existe más de un millón de ciervos, de los cuales, los cazadores matan entre 150.000 y 200.000 anualmente. Obviamente, los datos demuestran que la caza no va a desaparecer en Minnesota a consecuencia de la predación lobuna.

Los grandes carnívoros como el lobo ejercen una regulación poblacional más eficiente y selectiva de los ungulados silvestres que la caza deportiva.
Incluso dónde y cuando los predadores parecen reducir los números de ungulados podría no caracterizarse por ser un problema tal y como es comunmente representado por las administraciones o las asociaciones de cazadores. Recientes investigaciones sobre el efecto de los lobos y otros carnívoros en los números de ciervos y otros herbívoros sugieren que los predadores pueden a veces cambiar el uso del hábitat por parte de estas especies (además de mejorar su salud en términos poblacionales). Sin embargo, el efecto global es a menudo positivo para el paisaje. Una reducción de la presión herbívora resulta en un incremento de arbustos como sauces y álamos, mejorando el hábitat para los paseriformes, contribuyendo a la restauración ribereña para una mayor estabilidad del cauce fluvial lo que, mejora el hábitat de la trucha y del castor. Asombroso, ¿verdad?
La presencia de lobos puede también influenciar y condicionar las población de otros predadores (como los zorros). Por ejemplo, los coyotes son el mayor depredador de los cervatillos de Berrendo Antilocapra americana, un incremento de los lobos resultó en una mayor superviviencia de los juveniles de esta especie. Estos son cambios positivos (y muchos otros que probablemente ni siquiera conozcamos) que demuestran la importancia de la presencia de los predadores. En otras palabras, si queremos lobos para tener ecosistemas funcionales, debemos gestionar los predadores en poblaciones máximas, no bajo números mínimos como ha sido defendido por muchas organizaciones cinegéticas y apoyado por las administraciones.
Resumiendo, la caza no es significativamente efectiva para reducir los conflictos hombre-predador. De hecho, un creciente número de investigaciones científicas (a menudo ignoradas por las administraciones) sugieren que la gestión estandarizada y simplista basada en la caza deportiva incrementa los conflictos entre el hombre y los carnívoros y amenaza a largo término la salud de los ecosistemas. No se pueden gestionar los lobos como cualquier otra fauna salvaje (ni ningún otro gran carnívoro). De hecho, queda ampliamente demostrado que la mejor gestión de carnívoros que se puede hacer es no matándolos en absoluto (excepto quizás la extracción de algunos ocasionales ejemplares habituados crónicamente a depredar sobre el ganado).
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12 Abril 2011
Firma para que el Lobo iberico siga protegido al sur del rio Duero
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12 Abril 2011
Articulo El Pais
Los depredadores han tardado 20 años en cruzar los Alpes desde Italia a España - Varios ejemplares atacan rebaños a 40 kilómetros de la capital
A. CASTEDO / F. BALSELLS - Girona /Castellterçol - 11/04/2011
Entre las suaves lomas de Castellterçol (Barcelona, 2.500 habitantes) un cachorro de mastín juguetea con las ovejas de La Ginebreda, finca dedicada a la cría de cordero ecológico. "Tiene que crecer con ellas", comenta el ganadero Dirk Madriles. Dana ha cumplido cuatro meses y dentro de otros cuatro abandonará la pillería para convertirse en un feroz guardián. No es un perro pastor más. Ha sido entregada a Madriles como parte de una iniciativa para hacer frente a la última amenaza que se cierne sobre los ganaderos de la zona: el lobo. El ancestral depredador, perseguido por el hombre hasta extinguirlo de Cataluña hace un siglo, ha vuelto y mata ganado a solo 40 kilómetros de Barcelona. Un regreso que es celebrado por biólogos y ecologistas, pero despierta los recelos de los ganaderos "Que se instale aquí me parece bien: vuelve a su hogar", afirma Dirk. "Pero amenaza mi futuro, duermo angustiado", añade tras perder siete ovejas por ataques en los últimos seis meses.
Tendrán dificultad para reproducirse. Solo se ha localizado a una hembra
El lobo lleva mucho tiempo en expansión en España, principalmente en el noroeste. A los Pirineos catalanes llegó hace una década desde Francia. En todos estos territorios, el animal recupera sus antiguos dominios en áreas rurales escasamente pobladas. Pero en el Moianès, zona en la que se encuentra Castellterçol, su llegada supone un gran reto. Porque la economía de Moianès se basa en los veraneantes, el turismo rural y la pujante industria agroalimentaria ecológica.
Aunque el primer ataque se produjo hace ocho años, el asunto se ha mantenido casi en secreto. "En el pueblo lo saben muy pocos", detalla Pilar Clapers, de 43 años y responsable de una entidad ecologista. "Los que lo sabíamos dijimos que mejor no decirlo, porque ante el lobo la gente reacciona a la defensiva", lamenta. Tampoco los Ayuntamientos de Castellterçol y el vecino Castellcir han propagado la noticia. "Todavía no sabemos si es verdad o una leyenda", se justifica el primer teniente de alcalde de Castellterçol, Joan Sala. Y ni siquiera los ganaderos afectados, invitados a ser cautos por la Generalitat, han levantado la voz. El lobo ha sido un secreto bien guardado en una tierra repleta de segundas residencias.
Jesús y Bartomeu Suriñach aún recuerdan el sigiloso remover entre los arbustos, las 12 ovejas que hallaron desnucadas y a medio comer. "Sabíamos que era un depredador distinto: no se le veía nunca, era una sombra", relatan estos ganaderos de Castellcir. "Solo encontrabas el rastro de sangre", rememora Bartomeu. "El rebaño ni se movía... degollaba ovejas una a una y las arrastraban unos 150 metros montaña adentro", apunta.
Los Suriñach sufrieron en 2002 el que seguramente fue el primer ataque del lobo en el Moianès desde el siglo XIX. El golpe sorprendió tanto que la Generalitat tardó meses en confirmar el origen del ataque. Y es que el depredador había llegado por donde menos se le esperaba. Los responsables de Medio Ambiente del Gobierno catalán daban por hecho que, ante la expansión del lobo ibérico por España, era solo cuestión de tiempo que este llegara a Cataluña. "Pero no ha sido así", admite la Generalitat. Jorge Echegaray, investigador de la Estación Biológica de Doñana del CSIC, explica que la feroz oposición a la especie de los ganaderos de otras comunidades, como el País Vasco, ha sido un obstáculo infranqueable para la expansión del lobo ibérico hacia el este.
El nicho ecológico lo ha ocupado la subespecie de lobo procedente de los Abruzzos italianos, que han tardado apenas 20 años en cruzar los Alpes y toda Francia hasta instalarse en los Pirineos.
El Gobierno catalán ha identificado en la última década, mediante pruebas genéticas de restos, 13 ejemplares distintos en Cataluña. De ellos, solo una era hembra, lo que dificulta que la especie se reproduzca aquí. Tras cruzar la frontera, el lobo se asentó en el macizo del Cadí, en el Prepirineo catalán. Y desde allí ha hecho al menos cuatro incursiones hacia el área barcelonesa.
Entre 2004 y 2010, los lobos han matado al menos 85 cabezas de ganado en Cataluña, 10 de ellas el último año en las cercanías de Barcelona. El aumento de los ataques llevó a la Generalitat a establecer en 2007 indemnizaciones por ataques causados por especies como el lobo. Las compensaciones oscilan entre los 95 euros por un cordero de menos de un año a los 2.150 por una vaca adulta. El monto total destinado a este efecto aún es escaso: 9.364 euros desde 2004. Jordi García Petit, director del Parque del Cadí, opina que las medidas de prevención adoptadas están dando sus frutos. En la zona del parque hay cerca de 5.000 vacas, 8.000 ovejas y 1.000 cabras. A diferencia del Moianès, ninguno de estos animales sufrió ataques el año pasado.
Las cabezas de ganado muertas por el lobo son muy escasas en comparación con el mayor azote de los ganadores: los perros salvajes. Según la Generalitat, entre 2005 y 2010 estos animales acabaron con 648 cabezas de ganado. Pero los perros no son una especie indemnizable, así que los ganaderos tienden a atribuir al lobo los daños sufridos, por lo que la Generalitat estudia caso a caso mediante pruebas genéticas, las denuncias de los ganaderos.
Los ecologistas se erigen como firmes defensores del lobo a pesar de los daños. "Que se instalen aquí es cuestión de tiempo, y es una buena noticia", asume Clapers. "Hay miedo por la densidad de población: en el Pirineo vive poca gente; aquí estamos muy cerca de grandes ciudades y a tiro de piedra de Barcelona. Si se hubiera recuperado otra especie, la Generalitat lo habría difundido a bombo y platillo", señala. "Pero el lobo genera un miedo atávico: hay que combatir el efecto de los cuentos: la Caperucita Roja, Los tres cerditos...", ilustra Clapers.
"Nuestro objetivo es que no haya desconfianza por parte de los ganaderos", señala Jordi Ruiz, jefe del servicio de Protección de la Fauna la Flora y los Animales de Compañía de la Generalitat, consciente de que ya afloran los primeros problemas de convivencia. La entrega de perros como Dana a este colectivo es una de las iniciativas adoptadas por el Gobierno catalán, que se muestra confiado de su efectividad. La astucia del lobo, se entiende, le llevará a evitar el enfrentamiento con los perros y la hará dirigir sus esfuerzos hacia otras presas más sencillas de capturar. El otro grupo que podría recelar del lobo, los cazadores, aún no se ha posicionado, seguramente por la escasa densidad de lobos presentes en Cataluña.
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11 Enero 2011
Artículo El periódico
A la fortaleza que se le supone -vio como un compañero caía abatido en un atentado terrorista en Afganistán-, le acompaña la sensibilidad. El sargento Antonio Herrero (Alcalá de Henares, 1975), con base en el cuartel del Bruc, es un defensor del lobo ibérico. Lo estudia, lo fotografía y promueve su protección.
ELISENDA PONS

-¿Me cuenta la historia de esa foto que muestra?
-Fue una de las mejores experiencias de mi vida. Había seguido a ese lobo durante meses. Unas veces me lo cruzaba a 100 o 200 metros, otras lo veía más lejos. Aquel verano, después de más de 20 días detrás de él, me quedé agazapado horas y me salió de frente. Venía reventado, estaba cegado por el sol. Y yo, supernervioso, empecé a disparar fotos. Al oír el obturador, se acercó a olerme y lo tuve a dos metros. ¡Me junté con el mito! Pese a su fama de feroz, es un ser superdelicado.
-¿Como los militares?
-(Ríe) Somos todos buena gente.
-Y gente dura. El pasado invierno estuvo en Afganistán.
-Estuve cuatro meses y medio en la base de Herat, de jefe de vehículos en una compañía de reacción rápida, que tanto escoltaba a un convoy de ayuda humanitaria como mantenía la seguridad de una vía o daba protección al Ejército afgano.
-Es un polvorín.
-Vas muy mentalizado y muy preparado. Pero la cultura es totalmente diferente de la nuestra, la pobreza es extrema, falta sanidad, la religión tiene mucho peso, la simple conducción de los vehículos es arriesgada y sabes que hay zonas conflictivas.
-Lo sabe bien. Sufrieron un atentado talibán en febrero.
-Explotó una mina anticarro en las proximidades de Sang Atesh, al norte de Qala-i-Naw, cuando escoltábamos una caravana del programa mundial de alimentos. Perdimos al soldado John Felipe Romero y otros seis resultaron heridos. Fue un palo impresionante. Pero nos ayudó a crecer como militares y como personas. Fuimos a Afganistán siendo amigos y volvimos siendo hermanos.
-Es algo que nunca podrá olvidar.
-No. Pero también atesoras otras imágenes. Con la célula sanitaria, llegábamos a pueblos para repartir ayuda y se te caía la baba con los niños. Yo intentaré volver.
-¿Es usted militar por vocación?
-Sí. Nací en Alcalá de Henares, una ciudad con una gran tradición militar. Aparte de compartir las ideas, es un privilegio que te paguen por estar en forma y salir al campo. Primero estuve en la brigada paracaidista, me destinaron a Palma de Mallorca y luego entré en el batallón de cazadores de montaña, donde tu oficina también es el campo.
-A usted el campo le gusta, veo.
-Mucho.
-Y los lobos aún más.
-Yo veraneaba en Zamora, la tierra de mi padre. Íbamos juntos a ver lobos por la Sierra de la Culebra, al noroeste de la provincia. Hace cinco años pudimos fotografiarlos por primera vez. Se nos da bien.
-¿Qué significa que se les da bien?
-El lobo no es fácil de ver, y yo he visto más de seis manadas. Empecé a comprar equipo fotográfico, a tener mis ideas sobre la protección del lobo y al final fabriqué una página web (www.aherca.com), donde intento expresar mis ideas ecologistas.
-¿Ideas ecologistas de qué tipo?
-Yo estoy absolutamente en contra de la caza. Frente a la caza, propongo el turismo lobero, que puede generar más dinero que subastar una camada para matarla.
-Es curioso. Las armas vienen asociadas a su oficio.
-¡No tiene nada que ver! La clave es la finalidad de las armas. En esta época en la que maltratar a un animal está penado, no puedo comprender que una persona se permita el lujo de pagar el derecho a matar a un animal. Los animales no son de nadie.
-¿También es contrario a las corridas de toros?
-Insisto en que no estoy a favor de matar a un animal, pero querría saber cuál ha sido la razón última de la prohibición de las corridas de toros en Catalunya. Si es por los animales, ¿por qué no prohíben los correbous?
-¿Qué tiene el lobo que le chifle?
-Es el animal más espectacular de la Península. Tiene misterio y leyenda. Y encarna el valor de la supervivencia. Nunca ha estado en peligro de extinción porque siempre se adapta.
-Se identifica con ese valor.
-Sí.
-También es un superdepredador.
-Solo lo supera el hombre. Pero en ese aspecto no me identifico, ¿eh?
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2 Noviembre 2010
El lobo es una especie que lleva sobre la tierra mucho más tiempo que el hombre. Este mamífero controló una
porción de la tierra bajo sus cuatro patas hasta que se topó de frente con otro mamífero como el hombre. Desde entonces, la historia del lobo se ha visto alterada. Amigo del hombre para algunos, criatura malvada para otros, lo cierto es que el punto de inflexión entre ambas especies vino marcada definitivamente por la actividad del pastoreo. El hombre comenzó a proteger a su ganado de los continuos ataques del lobo, una batalla que prosigue hoy en día. Y auqnue el ser humano ha evolucionado y tiene nuevas formas de defenderse, el lobo, tan natural y salvaje como siempre, se encuentra hostigado por la actividad del hombre, según señalan algunos expertos en la especie. El refugio de la especie se encuentra en el que siempre fue su reinado: el bosque.
Naturalistas como el vallisoletano Luis Mariano Barrientos luchan por la supervivencia de esta especie, controlando su estado en una de las zonas en las que más abunda: la comunidad de Castilla y León. En la provincia de Palencia existen alrededor de 28 manadas de lobos, y cada grupo esta compuesto por unos siete ejemplares. Así que el número total de lobos en la provincia puede llegar a los 200. «Hablamos de que este dato se da en el periodo de máxima densidad poblacional, es decir, el periodo posterior a los partos que se da en los meses de junio, julio y agosto», explica Luis Mariano Barrientos. Este número de ejemplares, que parece muy grande, rápidamente se verá menguado por las bajas de los cachorros recién nacidos o por el comienzo de la temporada de caza.
En la provincia de Palencia, y según los datos del naturalista Barrientos, la población de lobos se mantiene estable en la zona norte, fundamentalmente desde Carrión de los Condes hasta Saldaña. «Las densidades son superiores a los tres lobos por cada 100 kilómetros cuadrados. Sin embargo, en la parte sur, las densidades de la especie son inferiores a los dos lobos por cada 100 kilómetros cuadrados», apunta Luis Mariano Barrientos.
Tres factores decisivos
La situación de que la densidad del lobo en el sur disminuya se debe principalmente a tres factores. La primera es que las características del entorno dificultan el hábitat de la especie. «Hay menos matorrales y menos masa de bosque, así que al lobo le cuesta más esconderse del ataque de los cazadores», anota Barrientos. La segunda es que al haber menor vegetación existen menos animales herbívoros, como corzos y ciervos, con lo que el número de presas y de alimentos disminuye para el lobo. La tercera es que al tener falta de alimento, las manadas tienen que bajar a los campos agrícolas en busca de reses muertas. Sin embargo, este sustento alimenticio proporcionado por el hombre está llegando a su fin, ya que a partir del problema de las vacas locas, las normativas sanitarias europeas prohiben el abandono en el campo de los cadáveres del ganado doméstico que muere por causas naturales. «En Palencia, las carroñas suponían un 80% de la base alimenticia del lobo. El disponer de menos alimentos influye directamente en la capacidad reproductiva de la manada», comenta el naturalista vallisoletano.
Por otra parte, el nivel más alto de furtivismo en Palencia se mantiene en la parte norte de la provincia, en donde el ecosistema es más boscoso, los lobos tienen más recursos alimenticios y estos se reproducen más. Así que el número de bajas por caza furtiva es necesariamente mayor.
Uso de venenos
La zona de Baltanás ha pasado en el último año de cinco grupos reproductores a tan solo dos. Esta disminución se achaca también al furtivismo y al uso de venenos en algunas zonas concretas. «Este año hay un repunte del uso del veneno en la provincia de Palencia, y se han confirmado dos casos importantes, a pesar de que hay más. Uno cercano a la localidad de Fuentes de Nava y otro en la reserva regional de caza de Fuentes Carrionas, en Camporredondo de Alba, en donde ha aparecido una loba preñada envenenada», explica Luis Mariano Barrientos. El naturalista añade que el veneno lo usan dos colectivos diferentes: los ganaderos, que buscan vengarse de los daños que ocasiona al ganado, y los cazadores, cuyo uso del veneno busca a veces la reducción de especies competidoras de lobos.
Las explicaciones de por qué al lobo se le caza no están muy claras, el naturalista Luis Mariano Barrientos destaca que muchas veces es por el lance en sí. «Es una especie emblemática, al cazador le encanta cazar a este animal para disecar su cabeza o su cuerpo», y añade: «no todos los cazadores son malos, hay muchos cazadores respetuosos con el medio ambiente y que jamás dispararían a un lobo, ya que le ven un animal muy parecido al perro de caza que llevan a su lado», expresa el naturalista vallisoletano Luis Mariano Barrientos.
Una mayor protección
A pesar de que hay redes de furtivismo detectadas en el norte de Palencia, no se hace lo suficiente por detener la caza ilegal, según insiste Barrientos. «Las administraciones miran a otro lado a la hora de tomar medidas. Las administraciones no toman medidas porque hay ciertas personas con intereses que deciden sobre toda la especie», agrega. Los datos hablan de que en los últimos diez años la población de lobos, al sur de Becerril y al sur de Baltanás, ha descendido en un 50%. La pena máxima por cazar a un lobo de forma ilegal es de 9.000 euros. Una pena que se incrementó en el plan aprobado para la gestión del lobo en Castilla y León.
La falta de suficientes patrullas que vigilen a los cazadores furtivos en Palencia tampoco ayuda. «Cuatro patrullas, con un total de un centenar de agentes medioambientales es insuficiente para vigilar toda la provincia, y más si se tiene en cuenta que se tienen que desdoblar en materias como asistencia en carretera», concluye Luis Mariano.
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24 Septiembre 2010
El convenio suscrito por Parques Nacionales con una entidad bancaria para agilizar el cobro de las indemnizaciones por el daño que los lobos ocasionan al ganado de los Picos de Europa está en vigor desde el pasado lunes, día 16 de agosto. Así lo confirmaban ayer fuentes del Parque Nacional de los Picos de Europa. Desde entonces, se espera que cualquier ganadero que acredite, mediante el pertinente informe del guarda, que sus animales han fallecido por el ataque de los cánidos cobre las indemnizaciones correspondientes en un plazo máximo de dos meses. Un periodo mucho más corto y sensato al que el gremio está acostumbrado, ya que el tiempo medio para cobrar este tipo de pagos estaba en quince meses, y hay casos concretos que superan los dos años.
La documentación presentada por el ganadero debe ser validada en la oficina que Parques Nacionales tiene ubicada en la Casa Dago de Cangas de Onís. Una tramitación que no deberá prolongarse más de un mes y, con esta documentación sellada, el ganadero podría dirigirse a la entidad bancaria colaboradora (Caja Rural) para exigir el cobro de la indemnización en un plazo máximo de otro mes, aunque ésta podría llegar en sólo una semana. De este modo, el ganadero recibiría el dinero en un plazo de entre cinco y ocho semanas desde que detecta el ataque del lobo a su rebaño.
Lo ideal hubiera sido que este convenio entrara en vigor el pasado 25 de abril, fecha establecida para subir a la montaña de Covadonga las reses de ganado mayor. O, por lo menos, el pasado uno de junio cuando, por tradición, los pastos de los Picos se abren a la 'reciella' y comienza el ascenso al espacio protegido del ganado menor. No ha sido posible que el convenio entrara en vigor antes pero, en cualquier caso, su puesta en marcha ha sido bien recibida por el gremio que sigue sufriendo el ataque de estos animales.
Dos ganaderos, en Cabrales, ante el cadáver de un ternero muerto atacado por el lobo en el Parque Nacional de los Picos de Europa. :: NEL ACEBAL
Ataques
El lobo acabó el pasado mes de junio con una docena de animales en el puerto de Cangas de Onís, por las vegas de Resecu, Villaredonda, La Piedra y Canraso, donde también desaparecieron otros muchos animales cuya muerte no podrá ser acreditada ante los guardas del parque. Ahora, tras varias semanas sin tener noticias de los cánidos, han vuelto a aparecer muertos en la vertiente asturiana al menos dos terneros en la zona de Ario (Onís), y dos ovejas en las inmediaciones de los Lagos de Covadonga (Cangas de Onís). Los terneros son propiedad de un ganadero de Sirviella al que, además, le falta otro animal que todavía no ha sido localizado y ya se teme lo peor. Las ovejas pertenecen al rebaño de Manuel Valle, uno de los ganaderos que producen queso Gamonéu con Denominación de Origen en el puerto de Humartini, quien se mostraba ayer desolado por lo ocurrido. «Llevaba dos años sin que el lobo me matara a ningún animal, porque al estar en las cabañas haciendo queso, recogemos todas las noches el rebaño y estamos muy pendientes de los animales. Pero, el otro día, me faltaban algunos animales y luego encontramos dos ovejas muertas», relata Valle, quien explica que otra de las ovejas de su rebaño sigue desaparecida, por lo que seguramente también podría estar muerta pero, si no la localiza en los próximos días, no podrá demostrar su muerte. «Los buitres se las comen y no dejan nada», apunta.
Los ganaderos como Manuel Valle se quejan de los problemas y trastornos que supone que el lobo ataque a sus rebaños. No sólo porque en ocasiones los guardas del Parque Nacional difieran sobre el motivo de la muerte -«en una ocasión no me quisieron acreditar que se trata del ataque de un lobo porque no encontraron sus huellas», critica Valle-, sino porque es imposible justificar la muerte de aquellos animales que no se encuentran, ya que «son pasto de buitres», o se despeñan escapando de las garras del lobo. «Tendrían que organizarlo de otra forma. Yo subo con un rebaño de 80 ovejas y si bajo con 60, el resto tendrían que pagármelas», propone.
Sobre la intensidad con la que está atacando el lobo este año hay diversidad de opiniones. Mientras el regidor de pastos de la Montaña de Covadonga, José Antonio García Álvarez, entiende que es «similar a la de otros años»; Manuel Valle opina que «hay cada vez más daños» y advierte de que el lobo ataca en majadas cada vez más bajas. Sus ovejas estaban junto al lago Enol, pero «ya ha matado a animales más abajo aún».
Por su parte, Parques Nacionales considera que el nivel de daños del lobo en el espacio protegido «está por debajo de otros años» y argumenta que, desde el pasado 5 de julio, sólo tienen constancia de la muerte de cuatro animales «en un espacio de 65.000 hectáreas. No es un dato excesivo», opinan. En cualquier caso, responsables del Parque Nacional reconocen que es precisamente en septiembre cuando, al ser el momento de reproducción del lobo, estos cánidos buscan mayor alimento, y por lo tanto incrementan sus ataques entre las reses del puerto.
servido por dionisa
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4 Septiembre 2010
Artículo Fundación Gypaetus
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La Comisión Europea, a través del programa LIFE +, concede a la FG el proyecto “Innovative actions against illegal poisoning in EU Mediterranean pilot areas”, cuyo objetivo será evaluar la efectividad de acciones innovadoras contra el uso de cebos envenenados en 8 áreas piloto de Andalucía, Grecia continental, Creta y Portugal.
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Con un presupuesto de 5,6 millones de euros para los próximos cinco años, de los que 3,4 se invertirán en Andalucía, el proyecto contribuirá a mantener a Andalucía a la vanguardia internacional en el control de esta grave amenaza ambiental.
Europa vuelve a plantarle cara al veneno en el medio natural y aprueba la cofinanciación del proyecto internacional LIFE+ Biodiversidad “Innovative actions against illegal poisoning in EU Mediterranean pilot areas” (Acciones innovadoras contra el uso ilegal de cebos envenados en áreas piloto mediterráneas) impulsado por la Fundación Gypaetus, FG, con las organizaciones portuguesas Quercus y Centro de Estudios da Avifauna Ibérica, la entidad conservacionista griega ARCTUROS y el Museo de Historia Natural de la Universidad de Creta, como socios.
El proyecto, que cuenta con un presupuesto global de 5.660.886 €, se desarrollará a lo largo de los próximos 5 años en 8 áreas piloto de Andalucía (4), Portugal (2), Grecia continental (1) y Creta (1) con el principal objetivo de evaluar la efectividad de diversas acciones innovadoras basadas en acuerdos voluntarios con los principales colectivos rurales (corporaciones locales, sector ganadero y cinegético) implicados en la lucha contra esta grave amenaza ambiental y para la salud pública.
Gracias al carácter demostrativo de estas acciones y al desarrollo de metodologías e indicadores que permitan valorar de manera objetiva tanto las acciones más efectivas para cada especie, como los factores que condicionan esta efectividad y la evolución real de la incidencia de esta práctica ilegal, se espera mejorar las actuales estrategias contra el veneno y reducir la pérdida de biodiversidad asociada a esta causa a nivel comunitario.

Imagen extraida de este enlace, os recomiendo leerlo es muy interesante
El proyecto cuenta con el apoyo, como cofinanciador, de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y supondrá una inversión en la región cercana a los 3,4 millones de euros.
Otras entidades cofinanciadoras son la Câmara Municipal de Idanha-A-Nova (Portugal) y el Ministerio de Medio Ambiente, Energía y Cambio Climático (Grecia).
La contribución total de la Comisión Europea para el periodo 2010-2015 será de 2.730.790 €.
Para la FG, esta ambiciosa iniciativa internacional supone una nueva oportunidad para seguir avanzando en la lucha contra el uso ilegal de cebos envenenados en Europa, “testando la eficacia de nuevas estrategias que complementen las acciones coercitivas y de sensibilización, con otras eminentemente participativas orientadas a combatir, desde dentro, la verdadera raíz del problema: las motivaciones subyacentes que llevan a determinados ganaderos y cazadores a seguir usando el veneno como una herramienta de gestión de sus explotaciones”.
De ese modo, el proyecto servirá, también, para disminuir el nivel de conflicto tradicionalmente asociado a las relaciones entre actividades rurales tradicionales, como la ganadería o la caza y los programas de conservación de especies.
Los 55 municipios que conforman las cuatro áreas piloto andaluzas serán:
- Sierra de Hornachuelos: Hornachuelos, Posadas, Almodóvar del Río, Peñaflor y Puebla de los Infantes (Córdoba).
- Serranía de Ronda: Arriate, Ronda, El Burgo, Alozaina, Yunquera, Parauta, Tolox, Istán, Monda, Guaro, Coín y Ojén (Cádiz y Málaga).
- Sierra Mágina: Jimena, Mancha Real, Torres, Bedmar y Garcíez, Jódar, Albánchez de Magina, Huelma, Bélmez de la Moraleda, Cambil, Pegalajar, Cárcheles, Montejícar, Campillo de Arenas, Torre-Cardela, Guadahortuna, Piñar y Campotéjar (Jaén).
- Sierra Nevada: Lugros, Jerez del Marquesado, Alquife, Dúrcal, Dílar, Monachil, Nigüelas, Lecrín, Lanjarón, Cañar, Soportújar, Bubión, Capileira, Bérchules, Trévelez, Alpujarra de la Sierra, Valor, Nevada, Aldeire, Lanteira y Güéjar Sierra (Granada).
El uso ilegal de cebos envenenados en el medio natural es la principal causa de mortalidad no natural para muchas rapaces gravemente amenazadas como el quebrantahuesos, el águila imperial, el buitre negro o el alimoche, así como una de las principales causas para otras especies como el oso, el lobo o la nutria. En España, esta práctica es un delito tipificado con hasta dos años de prisión.
Desde la puesta en marcha, en 2004, de la Estrategia Andaluza para la Erradicación del Uso Ilegal de Cebos Envenenados de la Consejería de Medio Ambiente, Andalucía ha constituido un referente internacional en la lucha contra el veneno.
Desde ese mismo año, la FG desarrolla un plan de acción específico nacido del proyecto Life-Naturaleza “Acciones para la reintroducción del quebrantahuesos en Andalucía” 2004-09, que se caracteriza por combinar actuaciones tendentes a un mejor conocimiento del problema, la promoción de la persecución legal de este delito (a través de la personación como acusación particular) y el fomento de la participación activa de la población rural en la gestión de esta amenaza (sensibilización/ disuasión).
Fruto del trabajo realizado en este proyecto, en 2008 la FG impulsó la Red de Gestión de Amenazas para la Reintroducción del Quebrantahuesos, una red constituida por concejales y otros miembros de corporaciones municipales, gestores y miembros de cotos de caza, veterinarios y ganaderos en régimen extensivo de 32 municipios de Jaén y Granada.
servido por dionisa
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