El orden jerárquico: clave de organización y supervivencia
¿Cómo es la jerarquía dentro de una manada?

El clan comienza en la pareja reproductora, formada para toda la vida. Una vez llegados al mundo los cachorros,la jerarquía se va estableciendo a través de los juegos, que son luchas simuladas que establecerán el futuro rango en la manada. Los lobos alcanzan la madurez sexual hacia los dos años de edad, pero dentro de una manada la única que tiene derecho a reproducirse es la hembra dominante y esta es, casi siempre, fiel a su macho alfa. Únicamente después de duras peleas, el macho que se erige en subdominante consigue aparearse furtivamente con la hembra "alfa" y tan sólo en raras ocasiones una hembra de rango inferior consigue los favores del macho dominante. El orden de jerarquía está formado por:
1º El macho alfa
2º La loba alfa
3º El cachorro con más éxito en la lucha con sus hermanos
4º En sucesivo orden los siguientes cachorros que continúen por su nivel de inteligencia, fuerza, astucia.
Hay dos órdenes de rango en la manada: uno para los machos y otro para las hembras. En la cima de los dos rangos se encuentran los dominantes: macho alfa y hembra alfa. Tanto en una como en otra los individuos dominantes ponen de manifiesto su preponderancia sobre los subordinados mediante una serie de actitudes a las que responden los restantes lobos con gestos de sumisión. En ambas líneas de jerarquía hay una serie de gradaciones, de tal manera que cualquier espécimen se someten a los que están por delante de él y somete, a su vez, a los de rango inferior. Sólo el individuo alfa de cada línea no se somete a nadie y el indiviuo omega o el último del escalafón ha de hacer constantes gestos de sumisión ante todos sus compañeros.
Las interacciones agresivas entre los lobos adultos de diferente sexo son poco frecuentes y de baja intensidad. La hembra alfa es generalmente dominante sobre los hembras subdominantes y éstas lo son sobre los machos jóvenes, es decir que los dos rangos sexuales no son totalmente independientes. Al final del orden de rango social de la manada está, cuando existe, el grupo de cachorros aunque en realidad se encuentran un poco fuera del orden de rango de los adultos, ya que por una parte, nunca participan en las disputas de rango y, por otra, disfrutan de cierta libertad de movimientos.
En el extremo inferior del orden del rango social de una manada existe a veces lo que se puede llamar el "chivo expiatorio" (omega). Este lobo es agredido por varios o todos los miembros de la manada, excepto las crías. Si el "chivo expiatorio" fue en otro tiempo un lobo de alto rango, o incluso el lobo alfa, será agredido en la medida de lo impopular que haya sido. Si pertenecía al grupo de los subdominantes, los lobos de más alto rango no le atacarán, e incluso llegan a defenderle en alguna ocasión.
En el seno de la manada, cada lobo tiene su posición y no son tanto la edad, la fuerza o la agresividad, sino la inteligencia y la idoneidad de la conducta y la capacidad de mando lo que permiten que uno de ellos se imponga a los demás. Muchas veces la decisión del macho dominante se enfrenta a una repulsa unánime, a la que en última instancia el líder debe someterse; ello, obviamente, crea tensiones en el seno de la manada y de ahí que cuanto mejores sean sus dotes de mando, tanto mayor es la armonía reinante, es decir, tanto más amistosas y desprovistas de agresividad son las relaciones entre los miembros del grupo.
A algunos lobos, no obstante, les es muy difícil aceptar la estricta disciplina y ello les impulsa a convertirse en animales solitarios; suelen ser jóvenes que buscan un territorio propio o una hembra, algo que les sería difícil de conseguir en su manada.
En todo caso no cabe la menor duda que cuando un líder ve mermadas sus facultades por una enfermedad, un accidente o por simplemente por su mucha edad, el lobo inmediatamente inferior lo desafía y lucha con él si el dominante se opone. En los animales sociales el bien común importa más que las ventajas del individuo. Si los lobos dominantes pudieran conservar su posición privilegiada después de haber perdido facultades, su liderato resultaría perjudicial para la manada, ya que en los lobos son los líderes los que toman las determinaciones en todas las acciones vitales para el grupo, particularmente los desplazamientos, las rutas a seguir, la elección de las presas y la estrategia de caza.

El lobo es un animal social y jerárquico. Sin estas características no sería posible su existencia.
Pero incluso en estos casos, y una vez que ha sido abatida la victima, siempre es el macho dominante el primero en empezar a comer; mientras éste come hasta saciarse, irán comiendo por orden de rango, pero ninguno quedará sin su ración.

El orden y la estructura jerárquica, se mantienen por medio de vocalizaciones (ladridos, gruñidos y, por supuesto, aullidos), olores, expresiones faciales y posturas de dominio o de sumisión.
Los lobos dominantes ponen de manifiesto su posición jerárquica levantando la cola, erizando el pelo, llevando las orejas erguidas, "tratando de parecer mayores de lo que son". Los lobos subordinados reaccionan ante la presencia del dominante pegando el cuerpo al suelo, plegando las orejas, metiendo el rabo entre las piernas o dejándolo plegado a un lado, semiflexionando las extremidades, en suma, tratando de parecer menores de lo que son. Sólo llevan levantado el rabo el macho y la hembra líderes, Los restantes lobos permanecen siempre con el rabo pendiente, de una manera natural y francamente hundido cuando un líder se acerca hacia ellos. En este gráfico observamos mejor lo anteriormente expuesto:


En esta imagen se puede observar a la perfección lo anteriormente comentado. El rabo en alto en actitud dominante por parte del lobo de la derecha. Actitud de sumisión:vientre sobre el suelo, rabo entre las piernas por parte del lobo de la izquierda.
Cuando un macho no adopta la actitud de sumisión ante el macho líder, inmediatamente se pone en marcha la mutua actitud de desafío. El superior eriza el pelo de una manera exagerada, levanta el rabo en semicírculo, adelante las orejas y frunce los belfos para mostrar los caninos a su enemigo. El lobo desafiante, el que quiere ascender en jerarquía, suele mostrarse menos erizado, con el rabo horizontal y los belfos menos fruncidos. Cuando los lobos llegan a esta actitud el combate suele ser inminente.
Unas luchas crudas en las que los participantes pueden morir o sufrir heridas graves no son la mejor manera de dirimir las diferencias. Es beneficioso que los conflictos se resuelvan mediante el debate y no a golpes, que los contendientes puedan medir sus propias fuerzas y dar por válido el probable resultado de la lucha sin tener que comprobarlo en la práctica.
El centro de expresión visual más importante es la cabeza. En general, la boca abierta, los dientes desnudos, los extremos de la boca adelantados, la parte anterior del morro levantada y arrugada y las orejas erectas y apuntando hacia adelante indican una amenaza intensa de un lobo dominante. La inseguridad y subordinación se expresan con el hocico cerrado con los extremos de la boca hacia atrás y la parte anterior del morro sin arrugas, con las orejas dirigidas hacia atrás y mantenidas cerca de la cabeza.
La posición, forma o movimientos del rabo también indican el estado de ánimo y el status.

Amenaza de baja intensidad. lobo menos seguro de sí mismo-orejas plegadas

Amenaza de gran intensidad, lobo seguro de sí mismo. Orejas hacia adelante.
Cuando un lobo es vencido en un combate, ofrece al cuello al dominante y se tiende de espaldas y se ofrece al vencedor en una actitud de suprema sumisión. Tal postura inhibe al lobo dominante en su agresividad. El lobo que se rinde ofrece al lobo vencedor la parte del cuerpo que éste busca para matarlo. El vencedor nunca muerde al vencido después de su rendición y se limita a realizar toda una serie de gestos, como levantar la cola, mostrar los caninos, caminar en torno al vencido y orinar cerca de su cuerpo, que forman parte del rito de la victoria. Solamente cuando el lobo vencedor se ha aplacado mediante todas estas reacciones liberadoras de tensión agresiva, el vencido puede levantarse lentamente, y arrastrándose sobre el vientre, abandonar el terreno de la lucha. Porque si antes de que el vencedor se haya aplacado abandonara su actitud de sumisión, el lobo dominante lo mordería ferozmente hasta obligarle a poner en marcha de nuevo la actitud inhibidora de la agresividad.
A propósito de los combates ritualizados de los lobos, Korand Lorenz-etólogo- nos dice:
"Me atrevo a formular un juicio de valor que más bien procede del sentimiento: encuentro maravilloso y sorprendente que el lobo se vea impedido a no morder, pero todavía me asombra más la confianza que le demuestra el vencido. Un animal confía su vida a la decencia caballeresca del otro. De ello tenemos mucho que aprender los hombres.
Sólo el hombre dispone de armas que no han crecido con su cuerpo y de las cuales, por lo tanto, nada saben sus formas innatas de comportamiento; de aquí que no existan las consabidas y eficaces inhibiciones".
En la naturaleza, las interacciones sociales de los lobos permiten un perfecto equilibrio dentro de las manadas porque los individuos se conocen desde cachorros. La introducción de un lobo desconocido daría lugar a un combate mucho más cruel. El juego cotidiano de los jóvenes lobos es el ejercicio que ha ido delimitando la posición de cada macho y de cada hembra dentro de su grupo. Jugando, los lobos van estableciendo el estatus social del grupo basado fundamentalmente en un respeto absoluto por parte de los jóvenes hacia los lobos adultos, ante quienes siempre se presentan en exageradas actitudes de sumisión, llegando a orinarse, tendidos en tierra, mientras un lobo adulto y dominante los examina.
Con una cierta frecuencia, los lobos dominantes se acercan a los de rango inferior, y pese a las actitudes de humillación de éstos, les muerden en el hocico ciertamente sin llegar a herirles, o les dan golpes con los cuartos traseros, girando sobre sí mismos. Los lobos adultos que ocupan los últimos puestos del escalafón jerárquico suelen responder al acercamiento de los dominantes con actitudes defensivas que reflejan más el miedo que la sumisión. Entonces en vez de mover la cola lateralmente la menten entre las patas traseras y en lugar de intentar lamer los hocicos del dominante pliegan fuertemente las orejasy fruncen los belfos para enseñar los caninos a la vez que sacan la lengua doblada hacia abajo. Si el dominante se acerca mucho, el dominado lanza una rápida dentellada al aire. Ante estos estímulos los dominantes golpean al dominado con los cuartos traseros. Esta actitud es muy frecuente en la línea jerárquica de las hembras.
La lucha es un elemento positivo de la vida del animal. Asegura que la próxima generación tendrá al padre más vigoroso y potente; implica que los individuos están bien distribuidos por todo el territorio ocupado por la especie, por lo que se emplean equilibradamente sus recursos. Y gracias a las reglas de lucha que comprenden y aceptan los competidores, todo esto se logra con un mínimo de heridas y muertes.
Para comunicarse también usan los sonidos. Se distinguen los siguientes tipos básicos de sonidos vocales en los lobos: el lloriqueo, el gruñido, el ladrido y el aullido. El lloriqueo es el sonido de saludo sumiso o amistoso. El gruñido parece tener un sentimiento opuesto -agresividad-. El ladrido indica excitación, incluso puede mostrar alarma, amenaza o desafío ante los intrusos. En cuanto a los aullidos tienen mayor variedad de significados y permiten, dado que cada lobo aúlla de una forma, distinguir a los diferentes ejemplares por su voz. Parece que uno de los principales motivos del aullido es reunir a la manada. Otra posible función es mantener separadas las distintas manadas de una región. También parecen indicar excitación en determinados momentos.

Además de ser un animal fuerte, el lobo es un corredor infatigable. Muchas de las veces agota a sus presas hasta la rendición tras una larga persecución.
Se podría decir que es un todoterreno, capaz de correr por las superficies más hostiles y hasta nadar perfectamente si se le presenta la ocasión.
De movimientos armoniosos y ágiles, el lobo puede alcanzar en la carrera unos 40 kilómetros por hora, pero existen datos de que llegan a los 60 kilómetros por hora con saltos de hasta 5 metros. Su constitución física está especialmente diseñada para el trote. El pecho es estrecho y en forma de quilla. La constitución de los miembros ayuda también al animal en sus recorridos, pues son relativamente más largos que los de otros cánidos. Este largo le proporciona velocidad y le facilita superar las fatigas de la nieve profunda que cubre en invierno la mayor área de su distribución.
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ROSA GONZALEZ dijo
me pasiona la vida de los lobas en especial de las lobas por un asunto literario. Hay en ellos algo magico que me asombra y atrae. Besos
19 Julio 2008 | 10:42 PM