Palabras de un amigo del lobo: Félix R. de la Fuente
"No es lo que más me apena el hecho de que el lobo haya sido perseguido hasta estos extremos. Teóricamente podríamos repoblar con lobos el mundo si el lobo no tuviera la mala prensa que tiene.

Lo malo es el hecho de que sea una criatura tan calumniada. El hombre ha depositado todas sus lacras en el lobo: la venganza, la crueldad, la agresividad. Sin darse cuenta que el lobo para sus propios congéneres, para los miembros de su clan, es el animal más benefactor, es el animal más paciente, más cooperativo, más amable que existe".
El lobo no tiene nada de repulsivo, de cruel ni de indomesticable. Resulta más bien un perrazo noble, de fidelidad monolítica y sumisas costumbres para quien ha sabido ganarse su confianza.

Félix fue miembro como jefe dominante de varias manadas de lobos, su intención era demostrar cómo se organizaban estos animales jerárquicamente, un estudio casi científico, etológico, pero sobre todos los fines estaba el demostrar lo que él corroboró con hechos: la infinita generosidad del lobo. Desarraigar la fuerte y antigua creencia en la mente de los hombres del lobo como ser maligno, despiadado, dotado de ese poder sobrenatural casi diabólico que le fue atribuido injustamente.
La historia de Félix y el lobo empieza mucho antes. En la niñez de su Poza natal. Como en otros muchos pueblos, circulaban las leyendas acerca de este animal. Leyendas ciertamente negras donde el lobo era el protagonista de unos relatos crueles, despiadados, sanguinarios no sólo con los rebaños sino también contra el hombre. La guerra contra el lobo estaba declarada desde hacía mucho tiempo atrás. Félix creció desde su más temprana infancia cautivado por estos relatos no sólo con pavor hacia el feroz cánido sino también por el odio que despertaba. Él mismo nos cuenta la historia, tras una batida en la que participó para dar muerte al lobo donde al encontrarse personalmente al fin frente a la faz del lobo, todo cambiaría radicalmente no sólo para Félix sino también para el futuro del lobo en España. Leamos atentamente lo que nos cuenta:
“Lo que vi entonces... ¡no se me olvidará jamás! Vi un animal hermosísimo, un animal grande de color gris, un animal que me miraba exactamente en esa misma dirección. Lo que más me llamó la atención fueron sus ojos, de un color ambarino acaramelado, eran unos ojos que me miraban con nobleza, unos ojos con un gran interrogante... Unos ojos de los que se desprendió, quizás, una queja: ¿Por qué me perseguís? ¿Por qué queréis acabar conmigo? ¿Por qué queréis matarme si yo también tengo la obligación sagrada de sacar adelante a los míos? Si yo también necesito la carne para sobrevivir... Si puede haber carne para todos, ¿por qué queréis matarme?
Yo me quedé... ¡anonadado!... viendo aquel animal que no tenía ¡nada que ver! con la bestia feroz, malvada, sanguinolenta y sucia que me habían descrito los pastores y cazadores...¡que era un animal hermosísimo, de mirada noble, profunda...; que era quizá la más acabada representación de la fuerza, de la libertad, de la nobleza, del palpitar del corazón de la madre tierra!”
Un animal perseguido desde tiempos inmemoriales por su peor enemigo: el hombre, sin embargo hubo uno que fue su mejor amigo y defensor: Félix Rodríguez de la Fuente. Los lobos lloraron su triste canto el día que nos dejó







































Carmen P. F. dijo
Hermoso y bello post, amiga.
Hoy me he decidido a poner un nuevo post en salvavidas esta vez del libro de Miguel....Estoy yo también en esto del blog, y he visitado El blog de Félix a fondo....hay mucha tarea
No debemos consentir que el tesoro de información de las revistas, de Acción Naturaleza, pase desapercibido....hay también hay que trabajar, leyendo, vendiendo, y difundiendo.
Creo que estarás de acuerdo.
Un saludo, Carmen
2 Agosto 2007 | 05:23 PM