Antonio Herrero: «Estoy absolutamente en contra de la caza»
Artículo El periódico
A la fortaleza que se le supone -vio como un compañero caía abatido en un atentado terrorista en Afganistán-, le acompaña la sensibilidad. El sargento Antonio Herrero (Alcalá de Henares, 1975), con base en el cuartel del Bruc, es un defensor del lobo ibérico. Lo estudia, lo fotografía y promueve su protección.
ELISENDA PONS

-¿Me cuenta la historia de esa foto que muestra?
-Fue una de las mejores experiencias de mi vida. Había seguido a ese lobo durante meses. Unas veces me lo cruzaba a 100 o 200 metros, otras lo veía más lejos. Aquel verano, después de más de 20 días detrás de él, me quedé agazapado horas y me salió de frente. Venía reventado, estaba cegado por el sol. Y yo, supernervioso, empecé a disparar fotos. Al oír el obturador, se acercó a olerme y lo tuve a dos metros. ¡Me junté con el mito! Pese a su fama de feroz, es un ser superdelicado.
-¿Como los militares?
-(Ríe) Somos todos buena gente.
-Y gente dura. El pasado invierno estuvo en Afganistán.
-Estuve cuatro meses y medio en la base de Herat, de jefe de vehículos en una compañía de reacción rápida, que tanto escoltaba a un convoy de ayuda humanitaria como mantenía la seguridad de una vía o daba protección al Ejército afgano.
-Es un polvorín.
-Vas muy mentalizado y muy preparado. Pero la cultura es totalmente diferente de la nuestra, la pobreza es extrema, falta sanidad, la religión tiene mucho peso, la simple conducción de los vehículos es arriesgada y sabes que hay zonas conflictivas.
-Lo sabe bien. Sufrieron un atentado talibán en febrero.
-Explotó una mina anticarro en las proximidades de Sang Atesh, al norte de Qala-i-Naw, cuando escoltábamos una caravana del programa mundial de alimentos. Perdimos al soldado John Felipe Romero y otros seis resultaron heridos. Fue un palo impresionante. Pero nos ayudó a crecer como militares y como personas. Fuimos a Afganistán siendo amigos y volvimos siendo hermanos.
-Es algo que nunca podrá olvidar.
-No. Pero también atesoras otras imágenes. Con la célula sanitaria, llegábamos a pueblos para repartir ayuda y se te caía la baba con los niños. Yo intentaré volver.
-¿Es usted militar por vocación?
-Sí. Nací en Alcalá de Henares, una ciudad con una gran tradición militar. Aparte de compartir las ideas, es un privilegio que te paguen por estar en forma y salir al campo. Primero estuve en la brigada paracaidista, me destinaron a Palma de Mallorca y luego entré en el batallón de cazadores de montaña, donde tu oficina también es el campo.
-A usted el campo le gusta, veo.
-Mucho.
-Y los lobos aún más.
-Yo veraneaba en Zamora, la tierra de mi padre. Íbamos juntos a ver lobos por la Sierra de la Culebra, al noroeste de la provincia. Hace cinco años pudimos fotografiarlos por primera vez. Se nos da bien.
-¿Qué significa que se les da bien?
-El lobo no es fácil de ver, y yo he visto más de seis manadas. Empecé a comprar equipo fotográfico, a tener mis ideas sobre la protección del lobo y al final fabriqué una página web (www.aherca.com), donde intento expresar mis ideas ecologistas.
-¿Ideas ecologistas de qué tipo?
-Yo estoy absolutamente en contra de la caza. Frente a la caza, propongo el turismo lobero, que puede generar más dinero que subastar una camada para matarla.
-Es curioso. Las armas vienen asociadas a su oficio.
-¡No tiene nada que ver! La clave es la finalidad de las armas. En esta época en la que maltratar a un animal está penado, no puedo comprender que una persona se permita el lujo de pagar el derecho a matar a un animal. Los animales no son de nadie.
-¿También es contrario a las corridas de toros?
-Insisto en que no estoy a favor de matar a un animal, pero querría saber cuál ha sido la razón última de la prohibición de las corridas de toros en Catalunya. Si es por los animales, ¿por qué no prohíben los correbous?
-¿Qué tiene el lobo que le chifle?
-Es el animal más espectacular de la Península. Tiene misterio y leyenda. Y encarna el valor de la supervivencia. Nunca ha estado en peligro de extinción porque siempre se adapta.
-Se identifica con ese valor.
-Sí.
-También es un superdepredador.
-Solo lo supera el hombre. Pero en ese aspecto no me identifico, ¿eh?







































